Matar moscas con el rabo, o el peligro de vivir aburrido.

Dicen que eso hace el diablo cuando se aburre. comicacio_perversa mafalda

¿Tú te aburres? La solución es sencilla: abre una cuenta de Twitter, da pocos datos en tu BIO y elige cualquier foto que no sea tuya como avatar. Ya estás preparado para insultar, suponer, imponer y ridiculizar.

Tras tu cuenta-trinchera-escondite-agujero de Twitter puedes ser un machista integral sin que al día siguiente te reconozcan en el trabajo, sin que tu mamá sepa lo que le dices a las chicas cuando no te gusta lo que lees de ellas, o sin que sospeche esa vecina a la que imaginas desnuda mientras miras, escondido cómo tiende sus bragas.

Puedes ser homófobo o racista de pro escondido tras tu teléfono o tras la pantalla de tu ordenador. Puedes desear la muerte de algunos y alegrarte de la de otros, Acosar, mentir, difamar es fácil si sabes cómo. Puedes incitar a la violencia. Puedes llegar a conclusiones leyendo un tuit o incluso, concluir sin leer nada. Ofender o hacerte el ofendido. Hacer gala de tu intolerancia y uso del insulto como argumento, mientras defiendes a capa y espada tu “ismo” favorito. Ver errores en los demás obviando la autocrítica, porque siempre es el otro el equivocado.

Puedes censurar, taladrar, etiquetar desde el total desconocimiento del adversario de turno, transformado en villano por obra y arte de un tuit, uno solo (No vas a leer nada más: tu ignorancia te hace creer que eres un ser superior y 140 caracteres ajenos, eso en el mejor de los casos, te bastan) Pues eso, que un tuit obra el milagro y te muestra en un abrir y cerrar de ojos al enemigo a batir, ese pobre diablo al que adoctrinar. Y puedes pasarte el diálogo por el arco del triunfo. Muchas veces.

Puedes decidir que algunas personas, cuando llegan a determinado número de seguidores merecen ser insultadas, trolleadas sin la más mínima gracia (sí, para todo hay que valer) y que están puestas ahí para que tú desahogues tus frustraciones.

Puedes decidir que esas personas tienen que tuitear como y cuando a ti te apetece, han de contestar absolutamente todas tus menciones, y convertirse en tu terapeuta, tu madre, tu amiga o tu pareja porque sí. Porque te da la gana. Puedes matar tu aburrimiento escupiendo insultos llenos de faltas de ortografía que duelen más que el insulto en sí, y dejar clara por enésima vez tu intolerancia. Y tu ignorancia. Puedes decidir que cuando una mujer habla de sexo es una puta. O que cuando un hombre publica un desnudo es un pervertido (si el desnudo es masculino entones es pervertido y maricón). Puedes imaginar vidas ajenas, ordenarlas, clasificarlas por tipos y por supuesto, contar esas vidas a los demás asegurando conocer a sus protagonistas de siempre, y dando tu versión “basada en tuits reales” .

Por supuesto, también puedes tirar de paternalismo y aconsejar qué deben o no hacer esas personas, porque has decidido que están muy perdidas “que lo leo en su TL, oye”. Estás convencido de que puedes y debes educar a sus hijos o amaestrar a sus mascotas. Porque tú lo vales y por tus santas pelotas. Puedes suponer estados de ánimo, relaciones, ideologías políticas y parafilias sexuales. Filias y fobias. Ignorar la ironía, el sarcasmo y la creatividad; las normas básicas de conducta social no existen para ti, Puedes hacer esto extensivo a otras redes sociales y posiblemente a tu vida real.

También puedes abrir un libro o visitar a un amigo, pero posiblemente no tengas ninguna de las dos cosas.

Demuestre respeto por las opiniones ajenas. Jamás diga a una persona que está equivocada.

Dale Carnegie

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