Úteros, tetas y fotos de avatar.

Hoy vuelvo a abrir la Caja después de mucho tiempo, y de un manotazo casi.  Sin dulzura, sin palabras bonitas, enarbolando la bandera de la rebeldía. Ofuscada.

Hoy me rebelo ante actitudes machistas mucho más generalizadas de lo que creemos. Mimetizadas en palabras amables, pero machistas a fin de cuentas. Actitudes que se esconden tras halagos en unos casos y que en otros son cañonazos lanzados sin disimulo por resentimiento, o simplemente inferioridad y que me encabronan sobremanera de puro absurdas.

Sí, soy una mujer. Más guapa o más fea, más alta o más baja, más gorda o más flaca, pero mujer a fin de cuentas. Los dos cromosomas X de mi genoma me capacitan para hacer cosas que un hombre no podrá hacer nunca. Y digo me capacitan, y no me condicionan.

2014-10-11 15.03.43Bien. Una de las cuestiones de género inherentes a ese par de cromosomas de los que hablaba antes es la maternidad. Es obvio que un hombre nunca podrá ser madre. Y ese par de cromosomas (cabrones ellos…) además de hacerme poseedora de un útero (no confundir con un horno) me hacen tener más o menos culo y tetas, caderas, cintura, poco pelo ahí donde es deseable que sea escaso y lamentablemente, un cerebro. Y por ahí asoma la otra cuestión.

No sé si es la edad, que se me agota la paciencia, o ambas cosas, pero al hilo de úteros y tetas, de cerebros y de decisiones personales, de un tiempo hasta esta parte vengo estando hasta la línea de flotación (iba a escribir hasta el coño, pero resulta que una mujer dice hasta el coño y es ordinaria. Pero, ¡ay Mari! Si un hombre lo dice, todo son risas, ¿verdad? Cosas de esta “sociedad igualitaria” nuestra…) Bueno, que me disperso. Decía que me tocan bastante las tetas, el útero y el cerebro dos actitudes (machistas) que soporto con mayor frecuencia de la que me gustaría, que es ninguna. Y me consta, a raíz de conversaciones mantenidas con otras mujeres, que no soy la única que tiene el útero, las tetas y el cerebro en pie de guerra.

Esas dos actitudes son reaccionarias y relacionables entre sí.  Aunque cada una tiene su contexto, su historia, y su cretino o cretina detrás, comparten nexo: el machismo. Y a la hora de joder, me joden igual, porque me generalizan (de género) y yo soy un ser humano, primero y luego una mujer (recordad, ese par de cabrones llamados X)

Quiero dejar claro que no pretendo dar lecciones de feminismo, ni abanderar ningún movimiento para la liberación de mujeres oprimidas. Primero, porque este post no es un alegato feminista (bueno, un poco a lo mejor) y segundo porque no me considero oprimida (lo único que me oprime es el sujetador y llevarlo es una elección personal) Este vómito de bilis es simplemente mi opinión.

2015-01-01 16.03.26Primero. Mi vida como mujer no se reduce únicamente a la maternidad. Fue (como lo del sujetador) una elección personal y he sido afortunada al poder llevarla a cabo; para mí era importantísimo ser madre, me llena y me hace feliz. Y posiblemente sea porque es un trabajo duro y como todos los trabajos duros, satisfactorio cuando se van alcanzando metas. El ¿problema? es que como yo, muchas, muchísimas mujeres en el mundo compatibilizan su faceta de madre, con una carrera profesional, con aficiones, con amigos…

Muchos asumís que una mujer se debe solamente a sus hijos y que su máxima aspiración es hacer de ellos personas honestas. Y os equivocáis. De parte a parte. Muchos (y muchas) creéis que cuando una mujer se queja de tener una vida vacía, cuando una mujer necesita más, debe centrarse en sus hijos y focalizar sus esfuerzos en ellos. Y no es así. Mis hijos son las dos únicas personas por las que yo mataría; trabajo por y para que sean personas que merezcan la pena… Y para darles alas. Y que vuelen, libres, algún día. Y cuando eso ocurra, deberé de haber empleado mi vida en algo más que hacerles personas íntegras, porque si todo mi empeño, si todo mi trabajo se ha volcado en mis hijos, el día que vuelen, ese día, mi vida sí estará vacía. Y posiblemente sea tarde para darle un sentido.

La mujer es primero mujer. Luego madre. Al menos esta mujer que os escribe. Y queriendo como quiero a mis hijos, con locura, no estoy dispuesta a que monopolicen mi vida, porque sería nefasto para ellos y para mí. ¿Qué hubiera sido de mi vida sin hijos? Preguntad a miles de mujeres que han elegido esa opción y son inmensamente felices.

Piernas2Segundo. Al hilo de culos y tetas, y de mi avatar en redes (indudablemente elegante, comparado con muchísimos, porque soy muy elegante y además porque es obra de mi amigo Fernando y eso ya es un plus) ni yo ni muchas mujeres usamos nuestro avatar “pornográfico” (me da la risa escribirlo) para cazar incautos. Un avatar no da derecho a ningún hombre a acosar a su propietaria basándose en suposiciones medievales. Un avatar no da derecho a nadie a llamar putita a su propietaria, ni mandarla a fregar. Un avatar no es la puerta al acoso, por mucho que algunos se empeñen en creer lo contrario.

Por partes y para empezar: ¿Qué es un avatar pornográfico? No hay pezones, ni vaginas, ni culos, ni bocas con penes dentro. Además la elección del avatar es personal y no suele estar condicionada por ningún contrato, compromiso o tiene un fin comercial (hablo de mujeres de a pie, sin relevancia social y que no somos iconos de nada, como yo). Y aunque lo fuera, MI AVATAR NO TE DA DERECHO A ACOSARME.  Para continuar, porque antes de enseñar los hombros, una pierna, o de hacer gala de una mirada que fundiría el casquete polar,  la mayoría de las mujeres propietarias de esos avatares indecentes, pornográficos y merecedores de la hoguera hemos enseñado el cerebro y eso, queridas niñas y niños, eso sí que pone cachondo y además, durante toda la vida. Y SIGUES SIN TENER DERECHO A ACOSARME.  Y para finalizar, porque de la misma manera que una mujer no necesita ser madre para estar completa, tampoco necesita un hombre a su lado para que su vida sea maravillosa.2014-08-15 15.57.06

Las mujeres podemos tener una vida plena y feliz sin haber cambiado pañales y sin aguantar un pene que habla (y mucho menos habiendo pilas y accesorios de colores)  Las mujeres podemos sentirnos realizadas siendo arquitectas, médicas, abogadas periodistas, barrenderas,  juezas… Lo que sea. Lo único imprescindible es que haya sido fruto de una decisión personal.

La vida es mucho más bonita si la compartes con las personas adecuadas. Pero el vínculo que te una a esas personas también es una elección.

“El amor ha sido el opio de las mujeres, como la religión el de las masas. Mientras nosotras amábamos, los hombres gobernaban”.

(Kate Millet)

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