Julia, la dulce

Julia post 1

Julia.

En la vida se cruzan caminos, y en Internet se cruzan IP´s . Siendo como es, en apariencia, un medio distante y frío, hace ya casi 13 años Internet me hizo feliz. El azar y mis hormonas desbocadas contribuyeron a partes iguales a que un grupo de “locas futuras barrigonas” y “locas barrigonas ejercientes” (con un loco consorte) coincidiéramos en un foro público y empezáramos a compartir experiencias extrasensoriales cercanas a la maternidad: abortos, embarazos, nacimientos. Éramos “la nave del misterio” de las preñadas.

La conexión ente nosotras (y el consorte) fue inmediata. Comenzamos compartiendo tests de embarazo que luego fueron embriones, que despues fueron fetos, que meses despues fueron bebés y luego niños. Ahora la mayoría de esos niños son casi adolescentes, todas hemos repetido y seguimos compartiendo vida, historias tristes y alegres, lágrimas, risas y años en el mismo foro que ahora es privado, y que ya tiene caras, abrazos, besos y trece años de amistad apuntalándolo con fuerza. Somos Amigas.

Una de esa Amigas, Gema, tiene una niña, Julia.

Julia es preciosa, dulce y temperamental. Lista, pizpireta y adorable. Tiene unos inmensos y expresivos ojos azules; determinación, carácter y las cosas claras. Julia tiene cuatro años y tiene diabetes mellitus tipo 1.  No tenía aún los tres años cuando fue diagnosticada y aún recuerdo la onda expansiva que provocó el dolor de Gema al comunicarnos la noticia.

La diabetes es una enfermedad autoinmune crónica para la que aún no existe ninguna cura. La diabetes también es una enfermedad metabólica crónica que exige nuevas rutinas constituídas, en su mayoría, por procedimientos médicos dolorosos o tediosos, pero primordiales para el control y la prevención de posteriores complicaciones. Además, supone cambios en los hábitos de vida, en la alimentación y en la actividad física. Ser consciente de que se tiene una enfermedad crónica puede percibirse como una pérdida del equilibrio, biológico, psicológico, incluso social. Su diagnóstico supone un gran impacto para el enfermo.

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Pero Julia no tiene aún conciencia de que padece diabetes, de que esa enfermedad condicionará el resto de su vida, y son su padres lo que absorben ese impacto, los que se enfrentan a los cambios de rutinas que la diabetes introduce en la vida de la pequeña Julia, que sigue, dulce, pizpireta, preciosa y feliz.  La aparición de la diabetes en uno de los miembros de una familia la desbarata por completo. No todos la enfrentan de igual manera, y mientras que algunos son capaces de solucionar problemas, otros pueden usar al enfermo o a su enfermedad como pretexto para explicar problemas no relacionados con la enfermedad.

Gema tomó el toro por los cuernos. Pidió ayuda para poder asumir y poner en práctica  los cambios en las rutinas diarias de la pequeña Julia, reeducó (y reeduca) con elevadas dosis de paciencia al resto de la familia, aprende, se frustra, se cae, se levanta, y lucha todos los días. Gema es una mujer con iniciativa y se ha sumado a la campaña “Pon un pin a un famoso” para conseguir que ese pin, un circulo azul, se convierta en el símbolo de concienciación de la diabetes reconocido universalmente.

Ivan de la Peña

Iván de la Peña

Hoy, 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes y posiblemente hoy no conseguiremos que ningún famoso, ninguna personalidad se ponga el pin, pero si ayudamos a Gema a difundir esta campaña, quizá el 14 de noviembre de 2015, los perfiles de redes sociales del Día Mundial de la Diabetes, rebosen de personalidades sonrientes y solidarias que quieran contribuir a esta campaña con una foto, su foto, con el círculo azul en el pecho, como ya ha hecho Iván de la Peña.

Gema, desearía con todas mis fuerzas poder chasquear los dedos, decir “uno, dos, tres, despierta”, y que todo esto hubiera sido un mal sueño, que Julia no estuviera diagnosticada de diabetes, que siguieras con tu vida de locos, esa que me hace sonreir cuando la cuentas, tan como tú eres, con esa determinación y esa chispa tuya que dicen a kilómetros “soy una mujer con un par de ovarios”. Sería feliz si no tuvieras que pensar a todas horas en la glucemia de la princesa de los ojos azules,  si no tuvieras que enfrentarte a las preguntas de Julia, escondiendo tu dolor detrás de una sonrisa y de palabras dulces, como ella.

Siento muchísmo no poder hacer nada más por la pequeña Julia que poner el corazón entero en este post, porque merece, merecéis mucho más. Me duele físicamente no poder abrazarte fuerte, fuerte con un abrazo mágico que curara todos tus males.

Las dos (las veinte y el consorte) sabemos que Julia es una niña especial y que llegará muy lejos. Ese día, cuando la veas triunfar, acuérdate de que está ahí gracias a ti, a tu lucha y a tu determinación. Que todo lo que has llorado y lo que te queda por llorar habrá merecido la pena.

Y que siempre vamos a estar a tu lado, empujando contigo, haciendo el camino juntas, porque somos una para todas y todas para una.

Os quiero a las dos.

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3 pensamientos en “Julia, la dulce

  1. Es un impacto enorme cuando te dan ese tipo de noticias, pero hay que ponerlas en perspectiva. Julia es y podrá ser feliz y desarrollar su vida con casi total normalidad. Cuando nos dijeron el problema de Gonzalo la vida se nos vino encima, meses después mi hermano me dijo que su hijo de 1,5 años tenía cancer… me di cuenta de la suerte que tenía Gonzalo. Tener que escribir cosas así son muy duras y te hacen ver la vida de otra manera en todo http://www.alejandrosancho.com/2010/04/carta-rodri-mi-sobri.html

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