Una vida sin vivir, historias sin escribir: la no vida

foto la no vida 1Somos espectadores de nuestra propia vida porque tenemos miedo a vivirla. Nos llenamos de vacíos y nos acompañamos de ausencias. Nos armamos de pretextos para no abandonar la zona de confort, instalados en una obra inventada, con un mal guión: la no vida. No intentamos por no perder, cuando perder es la única forma de ganar. Desistimos de acumular sabiduría, de atesorar experiencia, ponerle vida a la vida, de arrebatarle espacio al miedo. Representando un papel equivocado en la no vida.

Ya no amamos porque una vez nos hicieron daño; nos escondemos tras las ruinas de un corazón anclado en el pasado y enfermo de olvido y pena.  Ya no saltamos en los charcos porque nos encorsetamos en una madurez falsa, que es la enésima justificación para permanecer en la no vida.  El “no debo” es la coartada del “no quiero”. Creemos haber crecido y por el camino, siempre dando vueltas sobre un mismo punto, vamos abandonado la fe en nosotros, dentro del círculo eterno, esa evasiva redonda, suave, perfecta, para no intervenir en nuestro destino, para no cruzar la frontera entre la no vida y la vida.

Luchar, pelear, perder, llorar.

Ganar.

Dejar que las arrugas cuenten nuestra historia, esa que nos estamos empeñando en no escribir, porque la zona de confort nos anula; romper con esas normas autoimpuestas que sólo son excusas, evasivas para no romper el círculo, cambiar el sentido de la marcha y poner un pie y luego el otro, en la vida. La que duele porque la sientes y la que te sorprende; la que te permitirá caer una y mil veces, para que te levantes más sabio, y la que te dará y te quitará para que aprendas a valorar cuando lo tienes y a echar de menos cuando no. La vida.

Todo tiene más valor más cuando se lucha para conseguirlo; las victorias siempre saben aún mejor cuando se mojan con alguna lágrima, cuando te dibujan una arruga nueva o cuando te pintan una cana.

El futuro es hoy. No hay mañana.  Y la vida es una sucesión de hoy.  Es obligatorio deshacerse de los pretextos, romper barreras, abandonar escondites y salir al encuentro con la vida todos los hoy. Batallarla. Aferrarse a ella, revolcarse en y con ella, empaparse de vida, aunque a veces se llenen de sal las heridas. Caminarla, aunque sea a trompicones, siempre será mejor que verla pasar.

No peleamos, y la vida se nos va. Nos la está robando el miedo y en conformismo. Se nos va 2014-02-11 09.48.05-2mientras creemos vivirla, encallados la no vida, y en el mejor de los casos, estiramos el brazo, queriendo alcanzarla, sabiendo que es un esfuerzo inútil, que sólo buscamos justificación a nuestra derrota: “¿ves? lo estoy intentando” . Y no es verdad.

En alguna parte leí que antes de morir nos arrepentimos, entre otras cosas, de no haber vivido la vida que queríamos y sí la que otros esperaban de nosotros, de no expresar lo que sentimos, de no haber sido más felices. Antes de morir nos arrepentimos de no haber vivido.

Estamos a tiempo.

Lo realmente importante es luchar para vivir la vida, para sufrirla y para gozarla, perder con dignidad y atreverse de nuevo. La vida es maravillosa si no se le tiene miedo.

Charles Chaplin

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Un pensamiento en “Una vida sin vivir, historias sin escribir: la no vida

  1. Lo maravilloso es leerte, seguir a tus musas que siguen eligiendo el arte a la hora de escribir… Gracias por todos tus post, denotan una sensibilidad exquisita que emociona hasta el ultimo punto de lo que escribes.

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