De infancias, anarquías y porqué me gusta ser madre.

¿Cuándo elegimos que nuestros hijos se iban a hacer mayores colgados de un móvil o de un ordenador? ¿Cuándo decidimos que estábamos cansados de abrazar, besar, escuchar y regañar a nuestros hijos y empezamos a robarles nuestro tiempo? ¿En qué momento dejamos de ser padres?

 

Ser buena madre (Sí, ya, y padre. Pero menos. Y además yo soy madre, y sólo hablo de lo que se, y aún así de esto se poco) Como decía, ser buena madre no es fácil. Corrijo, intentar ser madre a secas, es misión casi imposible, y ser buena madre es lo más parecido a una utopía que manejo en mi día a día.

Ser madre es la profesión más difícil del mundo y más cuando, como yo -y muchas-, estás sola ante el peligro.

Yo vi esa peli,  Gary Cooper era el Sheriff del pueblo y molaba mucho; yo lo soy de mi casa. Y aquí, como en Hadleyville, tiene que reinar el orden, la convivencia pacífica y la justicia. Y él tenía una pistola en el cinto que le caía, muy sexy, sobre la cadera.  Y como yo tengo dos caderas y soy sexy, me dije “pues yo quiero dos pistolas, para molar aún más que el Sheriff Will Kane“.

Y las tengo: se llaman Anarquía y Dictadura.

[En este momento hay gritos y rechinar de dientes, algunos cerráis el post y os acordáis de mi familia. Otros estáis pensando que debería estar encerrada en un manicomio. Y los menos me estáis dando una oportunidad… A esos últimos, gracias]

No pongáis esa cara, relativizad. Sacad ideas preconcebidas de vuestra cabeza y acabad de leer… si queréis.

Anarquía y dictadura son políticamente inútiles, defenestrables y destructivas, pero son muy útiles a la hora de manejar una familia. Además, son mis pistolas y las llamo como quiero.

Os cuento…

Anarquía dispara sonrisas, besos y abrazos y es una fuente de felicidad. Anarquía prefiere niños saltando sobre el sofá a niños enganchados a una consola,y elige la tableta de chocolate por encima de otras tabletas.

Anarquía siempre dice “inténtalo tú solo, cuando creas que puedes, aunque estoy a tu lado”; llena una pared de dibujos, o se tira al suelo a jugar; monta una cabaña bajo la mesa del comedor o un escenario en la mesa de la cocina. Trae a un amigo a casa sin avisar, o tiene que bajar urgentemente pan a los pájaros del jardín porque “hay que darles la merienda”.

Dictadura impone las reglas básicas de conducta, que incluyen, de forma innegociable, saludos y normas de cortesía, un “por favor” para empezar y un “gracias” como punto y final; puertas que se sujetan y sitios que se ceden. Dictadura impone unos horarios para levantarse e irse a la cama, otros para hacer deberes y ducharse, y es la que dibuja un cuadrante con colores y reparto de tareas.

Dictadura es la que decide cuándo un no es un no, y las buenas palabras y la sonrisa no han conseguido nada; cuándo hay que castigar, razonar, imponer criterios. Es la que se traga las lágrimas al escuchar el enésimo “eres una mala madre y te odio”, y saca la paciencia del fondo del alma.

Dictadura frena a Anarquía y Anarquía dulcifica a Dictadura. Y juntas hacen un gran equipo.

Armada y peligrosa, estoy disfrutando de mis hijos e intento hacerles mejores personas; reparto tiempo, besos, broncas y castigos.

Armada y peligrosa, me cuestiono como madre absolutamente todos los días de mi vida, pienso en todo el camino que me queda por recorrer, en lo que hago mal y en cómo podría cambiarlo, y en lo que hago bien y como lo podría mejorar.

Armada y peligrosa, me dispongo a disfrutar de la maternidad hasta el día que me muera. Porque me gusta. Porque fue mi elección. Porque tratar de hacerles felices, me hace feliz.

Sí: Soy una mujer de armas tomar. Para todo.

PD. Gracias Marc por tu foto

Los hijos no son el juguete de los padres, ni la realización de su necesidad de vivir, ni sucedáneo de sus ambiciones insatisfechas. Los hijos son la obligación de forma seres dichosos.

Simone de Beauvoir

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Un pensamiento en “De infancias, anarquías y porqué me gusta ser madre.

  1. te conozco poco aunque con los años cada vez una poquito mejor, y por lo que he leído, oído y he podido ver con mis ojos, sigue teniendo como una utopia el ser buena madre porque siempre hay que pensar qué en esto se puede mejorar, pero ten claro también que lo eres y añadiría “muy” buena madre.

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