Volver a empezar

CaminoSiempre me pasa lo mismo.

Durante tres meses me diluyo en la nada. No se si escapan las palabras, huyen las ideas o ahuyento los sentimientos a manotazos; si me bloqueo o me atasco. Si me pierdo o me escondo.

Desaparezco.

Me arropo bajo la manta de la comodidad y de la desidia y me veo frívola, absurda, casi decadente, espantando ideas con la mano por pura comodidad, envuelta en la inercia de la nada y resistiéndome al abrir la Caja y a guardarme dentro, pedacito a pedacito para que podáis encontrarme.

Las palabras se enfrentan a la pereza y pierden la batalla, y se van volando deshilachadas y sin sentido; los propósitos se evaporan, cansados de esperar al sol, sin llegar al papel que les da la vida. Y se abre un hueco en el que voy ordenando las mentiras con las que intento convencerme de que mañana vuelvo, “seguro, de verdad”. Y llega mañana, pero no me trae, y sigo sentada en el ayer mientras la vida cae, gota a gota, y la miro sin ver, indolente.

Hasta aquí hemos llegado.

Arranco la manta y sacudo la desidia. Una mujer que se levanta a las 6 de la mañana para mantener el culo duro, puede sentarse una vez por semana, delante de su Caja para mantener el cerebro en forma, ventilar el corazón y tender el alma al sol.

Cuando coso la vida con letras todo acaba siendo más claro. Ahora me siento inquieta, deshilvanada, gobernada por los pulsos de una angustia que ya había aprendido a controlar y que palpita de nuevo, desbocada, poniendo todo patas arriba.

Escribir me hace dueña de lo que siento y me ordena por dentro. Escribir despeja mi horizonte y me hace asir con fuerza las riendas de mi vida. Y la lloro, la río, la canto o la bailo a mi conveniencia.

Las palabras asoman ya. Las letras van envolviendo la ideas y les ponen un nombre, o las pintan de un color. Dibujan una sonrisa o van colocando las lágrimas, pero todo vuelve a su sitio letra a letra, palabra a palabra.

Escribir y borrar.  Cosas, personas y sentimientos que avasallan, que irrumpen a codazos, sin ser llamados, ni queridos.

Escribir y saber.  Lo que te da la vida y lo que te la arranca. Lo que de da el aire y lo que te ahoga. Lo que siempre y lo que nunca, Cantar y contar.

Escribir es morir un poco para nacer de nuevo. Escribir es ver con el corazón a través de los dedos, son las gafas de la vida. Es desnudar el alma desde dentro disfrazándola de letras por fuera.

Y aquí estoy. Dispuesta otra vez, abriendo mi Caja, esperando sorpresas, brincando entre letras y mirando hacia delante,

Erase una vez…

 

 

 

 

 

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2 pensamientos en “Volver a empezar

  1. Ojalá te lleguen agradables sorpresas en breve, eres de las personas que “conozco” que más se lo merecen. (Te has fijado en las comillas de conozco?)

    Genial como siempre el post.

    Bss

  2. A veces, las circunstancias nos llevas a lo facil, a acomodarnos y a recogernos. Se pueden perder batallas pero no por ello la guerra.
    un abrazo chavala !

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