La cara B

La cara BSiempre me atasco al principio, no se comenzar. Me pasa con los días, me cuesta empezarlos, porque ya no recuerdo despertares en los que lo primero que haga no sea secarme las lágrimas, incluso antes de abrir los ojos, y soplar fuerte para espantar las nubes grises.  Lo único cierto desde hace mucho tiempo, es que no quiero comenzar ningún día. Ninguno. Y aún así, saco una sonrisa de donde no la hay, y pongo a todo volumen la cara A del disco, la canción alegre que vende, la que no lleva nada dentro, y por eso gusta, porque no araña entrañas y no remueve conciencias. Y mientras suena, y el mundo se deja llevar por las sonrisas “de no molestar” y baila las canciones “de todo va bien”, yo pienso, pienso mucho, y me deshago un poco más por dentro.

Y de repente su voz. Música de verdad. Esa voz clara, aún aguda de puro infantil. Limpia, tierna, sincera.

“Mami, una preguntita… Tú ¿por qué escribes? ¿Te lee alguien?”

Y acaricio la cabeza,  me agacho, enfrento sus ojos y la beso. Y me trago las lágrimas, inoportunas, que se agolpan en los míos, respiro hondo y busco dentro de mi una sonrisa de verdad, de esas reservadas para las ocasiones que merecen la pena. Y le contesto.

Pues mira, mi vida, escribo porque me gusta mucho y puedo decir lo que pienso y pensar lo que digo, todo despacito. Y sí, creo que alguien me lee, pero no es obligatorio”.

Abre sus ojos, rodea mi cuello con sus brazos, y me recuerda que he prometido escribirle un cuento. Me besa, acaricia mi cara y marcha dando saltitos y volando, pintándome una sonrisa, como sólo ella sabe, y va a buscar una manzana. Ella y las manzanas…

Dos preguntas y una respuesta. El gramófono crepita, se mueve,  antiguo y pesado, como la carga que llevo dentro, y deja caer la aguja… Y empieza a sonar la cara B. Esa que no gusta tanto, la que escuchas menos porque es menos amable o porque no puedes bailar con ella. O las dos cosas. La que nadie canta en grupos, ni aplaude porque no es divertida.

Por qué escribo…

Escribo porque ya no quiero llorar más, porque mi corazón es una escombrera y se me caen los hilvanes del alma. Porque me vacío entre las letras, que no hacen reproches y no se esconden ni huyen, cobardes, de lo que yo siento. Letras que dibujan sentimientos sin hacer preguntas, apareciendo solícitas, ordenándose, cómplices de mis dedos y de mi cabeza, para ayudarme a ser yo

Escribo porque me ahogan los besos que no doy,  porque me quema el rencor ajeno, porque las palabras llenan horas de minutos eternos y callan los silencios que me matan. Porque me duele la vida de puro vacía. Porque, en esos momentos, no hay nadie al otro lado.

Escribo porque me ando buscando desde hace tiempo, y no se dónde estoy, porque poner letras al miedo me ayuda a vencerlo y porque a veces, cobarde de mi, necesito inventar sueños y otra vida menos gris en la que abandonarme un rato, y esconderme de la realidad.

Escribo con el alma en los dedos, escapando de recuerdos, como juego, como terapia, porque te molesta y porque me gusta. Escribo para contar y contarme, para explicar y explicarme, para no dejar nada dentro y aligerar el peso y no partirme en dos.

Escribo entre nieblas, lluvia y viento. En gris, en blanco y negro, soltando mi carga en las letras porque lo aguantan todo, inamovibles, perfectas, y unidas con la fortaleza que me falta, ofreciendo compañía sin preguntar, dejándose hacer.

Por eso escribo. Así, aquí y ahora.

Pero nada es eterno y algún día saldrá el sol. Y acabaré está historia con el punto y final más hermoso, salvaje y definitivo que nunca jamás escribí. Y ese fin dará paso a un principio,  y usaré letras de colores, ligeras y divertidas: mariposas levantando el vuelo. Yo me habré encontrado, ya no habrá lágrimas antes de abrir los ojos, no habrá nubes grises que soplar y las sonrisas vendrán solas. Y las letras seguirán conmigo, fieles, únicas, eternas, para pintarlo todo de nuevo, y estrenar una historia diferente, brillante.

Ese día escribiré tu cuento, mi niña. Ese día dejará de sonar la cara B.

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5 pensamientos en “La cara B

  1. yo, que no se escribir….como te lo digo? Es increíble tu capacidad para hacernos pasear dentro de tu alma

  2. Ayer por la tarde estaba hecha mierda por mil tonterías que se me fueron haciendo bola. Y le escribí a una amiga, para ver si tenía un rato y escuchar mis gilipolleces. “Para ti siempre”, fue su respuesta. Y me llegó al alma. Y hoy leo sus palabras, tan bellas y llenas de sentimientos, y se me inundan los ojos y solo quiero decirle que yo también estoy aquí, y que se tome el tiempo que necesite en encontrarse, que todo es circunstancial y esto que siente, pasará. Siempre que llueve, escampa, dicen en mi pueblo. Aunque esta tormenta esté durando ya más de la cuenta. Pero tienes dos rayos de luz en casa y al menos una amiga dispuesta a mover cielo y tierra por vosotros, si es preciso. No te apresures, no pongas la cara A, porque quien no sepa apreciar la B, no merece bailar al son de la primera. Os quiero mucho.

    • Me has hecho llorar.
      Y eso no vale.
      Supongo que esteré viviendo mi particular diluvio universal.

      Gracias por estar, princesa

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