Me aprietan los zapatos.

Una frase aparentemente normal, sin un significado muy relevante pero que, dicha en el contexto adecuado, nos evita un dolor innecesario.

Algo tremendamente simple, que nadie pensaría en no hacer: informar a alguien de un hecho objetivo que causa un perjuicio inmediato, para así, poder evitarlo. Y aquí es donde mi cabeza da un vuelta de tuerca, y divaga. Y como soy muy retorcida extrapolo acciones, y comparo, y pienso, y concluyo… Y me pierdo.

piernas largas zapatosHablar claro. Algo que en nuestra sociedad se asocia a gritar mucho e insultar más.  La claridad de la que hacemos gala, es similar a la de una ciénaga. No hay más.

Hablar claro? No. Todo se (mal) piensa y se esconde. Se siente, y se asume, de forma inmediata la vergüenza o la incomodidad que exponerlo a la persona adecuada nos provoca, como una barrera infranqueable. No comunicamos, y vamos enredándonos en nuestros pensamientos. Y nos acabamos ahogando en la nada, en el cero más absoluto. Nos inventamos nuestra propia vida y la del contrario, y la llenamos de “y si…” en lugar de  “por qué lo haría…”, cuando es una verdad incontestable que es mucho más fructífero siempre lo segundo, porque en casos extremos te habrá enseñado qué no debes volver a hacer. Todo por no hablar.

Relaciones que no empiezan o que no acaban, mentiras que acaban siendo verdad por no hablarse. Sueños que no se cumplen, o pesadillas que no terminan. Una ayuda que no llega, o una pena que no se va. Todo por no hablar. Dejar los deseos a las puertas de la realidad, o no cerrar heridas… por no hablar.

El miedo a afrontar y a verbalizar nos deja la vida llena de rozaduras. Despreciamos la capacidad de vestir de palabras lo que sentimos, que es lo único que nos hace diferentes de un animal, y dejamos que sean los demás los que interpreten nuestras acciones, consintiendo y asumiendo que esa subjetividad, siempre nublada por el sentimiento que deberíamos aclarar, les lleve a una conclusión falsa. Todo por no hablar. Y de ahí al dolor hay un paso. Un paso en unos zapatos del número equivocado. Y perderá el zapato, o ganará una herida. Porque la mayoría de nosotros, no somos capaces de representar nuestro propio papel en la vida.

Por nuestras obras nos conocerán. Dicen.  Pero ya dije, somos malos actores. Y no contamos con que nuestro público, poco convencido, se haya dado la vuelta y no pueda, no sepa o no quiera seguir nuestra representación. Y hay matices que no llegan, que se están perdiendo. Se puede decir te quiero o te odio con los hechos, o con la ausencia de estos, pero el querido u odiado siempre puede buscar la interpretación que le convenga y consolarse en el auto engaño. Pero cuando se ponen palabras, ya no hay interpretación posible.

Es mejor hacer llorar con la verdad que aniquilar con la mentira. Y cuando nuestros hechos no sepan contar la primera, las palabras deberán impedir que gobierne la segunda.

No nos importa calzar corazones en zapatos pequeños.

No nos importa que nos duela la vida.

Y todo por no hablar.

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5 pensamientos en “Me aprietan los zapatos.

  1. Y cuando hablas claro y sin rodeos, te dicen que tienes poco tacto a la hora de decir las cosas. Callar duele y luego daña. Hablar daña y, después, duele.

    ¿Estamos preparados para afrontar la sinceridad?

    • No lo estamos. Por eso nos van las cosas como nos van.
      Si te tiene que doler, que sea por una verdad, porque si es por una mentira te dolerá dos veces.
      Un beso.

  2. Me gusta y no me gusta a la vez. Precisamente por eso, porque la verdad duele. Y sí, interpretamos todo.

    Y cuando las palabras dicen una cosa pero los gestos dicen otra … En fin, podríamos estar HABLANDO del tema mucho.

    Como siempre, muy grande querida amiga. A pesar de decir la verdad, o precisamente gracias a ello 😉

    • Y yo será que todo lo hacemos a medias? Que lo hablamos a medias, que lo expresamos a medias, que somos cobardes….
      Sería un placer mantener esa conversación contigo.

      Créeme.

      • Bueno, todo es posible. Si no en breve, en menos breve. Espero poder estar por Madrid el 23 de noviembre, en el concierto de un buen amigo. Si es así, te aviso y, si es posible, charlamos, de eso o de lo que queramos 😉

        Un beso

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