Y la vida, libros son.

librosTengo la absurda creencia de que la vida es como una biblioteca. Más o menos completa, Más o menos grande. Más o menos buena. Algunos coleccionan sus libros con devoción, eligiendo con criterio, tratándolos con mimo, dándoles la justa utilidad y e intentando leerlos en el momento oportuno. Otros, los apilan, arrojando unos encima de otros, sin orden ni concierto, con descuido, como un montón de ropa sucia; a veces sin levantar ni una sola vez la cubierta, sin molestarse en descubrir lo que llevan dentro. Despreciando su contenido desde la atalaya de su ignorancia, desde esa soberbia que les hacer creerse sabios. Tener libros, porque hay que tenerlos.

La vida son libros. Libros de amor, poemas escritos con el alma y que se suspiran bajo la luz de la luna o al amor de la lumbre. Solos o acompañados. Obras de teatro, tragedias y comedias que nunca eliges cuándo representar.

Hay libros que parecen eternos, que son una condena que termina con un “fin” que parece que nunca llega, aunque el corazón te grita que sí, que está cerca y que cuando lo alcances, cuando cierres el libro, será para siempre.  Libros que te enganchan y que no puedes dejar: esos libros que lamentas terminar y que sabes que tienes que dejar pasar un tiempo para volver a leerlos, para disfrutarlos otra vez, para descubrirlos de nuevo.  Libros que no querrías haber leído nunca y libros que tienes que leer. Los que abandonas a medias, o los que compras por la cubierta y resultan estar vacíos.

Libros que se lloran, se ríen, se viven o se mueren. Libros que te hacen volar, en los que guardas unas lágrimas, un deseo o un recuerdo en forma de manchas de chocolate, de carmín… O una flor. Libros que son alas y libros que son losas que llevan, escondidas, entre sus páginas, las piedras de alma y que cuesta levantar, aunque no quede más remedio.

Libros repletos de sabiduría que colocas cerca, porque sabes que consultarás una y otra vez. Libros que llevas allá arriba, al ultimo rincón y de los que no quieres aprender más. Libros con páginas manoseadas, en las que sigues buscando y en las que siempre encuentras. Y libros nuevos, de paginas crujientes, a estrenar, que son un misterio, o una aventura, o un reto que te llama a gritos.

Libros con páginas arrancadas, por la ira, o el desamor, que son los que tienen el alma hecha jirones y se arrastran, porque les falta una parte, y ya no son los mismos, porque perder una sola página es perder su sentido y ya no se pueden leer.  Libros prestados y nunca devueltos. Libros perdidos. Libros robados. Libros que nunca tendrás. Libros que siempre has tenido. Libros que quieres leer. Libros que aún no has leído.

Y la vida, libros son…

Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.

Proverbio hindú.

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3 pensamientos en “Y la vida, libros son.

  1. Cuando la vida más se aleja de convertirse en un sueño, más libros es. Entre sueños y libros hay un tira y afloja encantador.

    Que la vida continúe siendo lo que quiera ser.

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