Decepción, ¿divino tesoro?

La decepción es un sentimiento incómodo. Aún no siendo de los más escandalosos, porque no irrumpe como la ira, o no arrebata como la pasión, es devastador en su lentitud. Es dolorosamente suave, como la gota de agua que horada la piedra, lenta e inexorablemente, efectiva, causando un daño irreparable.

2012-10-26 09.48.46Se esconde en recovecos y acecha. Se acerca en silencio, queda. Y cuando eres consciente de ella, cuando la tienes enganchada en el alma, ya esté cómodamente instalada, recostada sobre tus esperanzas, mirando con su cara arrugada y oscura. Y sonríe, mostrando unos dientes retorcidos y negros. Es perversa. Es sorpresa y pena cogidas de la mano, hechas una.

La decepción es una mierda. La gran mierda.  Una ladrona, porque te arrebata sentimientos que nunca van a volver. La decepción te domina y te hace bajar los brazos, agitando la cabeza escondida entre la manos, te obliga a derramar lágrimas, y te fuerza a pasar página, a cerrar un capítulo de tu vida, o un libro quizás, levantando una nube de polvo, esa en la que se han convertido tus sueños. La decepción te empuja a guardar esas expectativas en el cajón de los trastos rotos, y a comenzar de nuevo, inventando expectativas nuevas, para estrenar. La decepción es extrañamente necesaria, pero te hace sentir como un auténtico imbécil.

Te obliga a reordenar tu vida, a reestablecer prioridades, a quitar y poner, porque te llena de nada y esa nada duele.  Te arroja de bruces sobre la tierra y te obliga a ser práctico, te corta los sueños de cuajo y los engulle, obligándote a soñarlos de nuevo, distintos, para volverlos a devorar si bajas las guardia.

Es inherente a la existencia,  y lo paradójico es que, aunque dolorosa, creo que es un sentimiento útil,  porque puede hacerte crecer como persona. Puedes superarte. Puedes aprender a elegir mejor, y vestir tus expectativas de realidad, de una realidad que las blinda y las hace inengullibles.

La decepción ha sido, es y será. Siempre. No te dejes arrastrar, y no esperes: evitarás decepciones. Oblígate a empezar de cero, a ser fuerte, a sacudirte el polvo, y a beberte las lágrimas. Levanta la cabeza, mantenla firme y mira hacia delante, echa un pie, luego el otro y rehaz tu camino. Dale la vuelta a la decepción, aprende de ella, úsala como ella lo hizo contigo y lánzala lejos, muy lejos, con fuerza.

Para que tarde en volver.

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12 pensamientos en “Decepción, ¿divino tesoro?

  1. Será que me has pillado en un día donde me cuesta un poco más de la cuenta sonreír, será que siempre presto especial atención a tus palabras porque sé que vienen de alguien especial, será porque la decepción, aunque no quiera, es un sentimiento que me ha hecho mucho daño…

    Sea por lo que sea, tu post de hoy me ha conmovido especialmente. No dejes que la decepción te desanime. Mejor no esperar nada de nadie para evitar decepciones. Recibir lo que te den como un regalo y no depositar esperanzas. Yo lo intento aunque, por desgracia, es más fácil hablar que practicar con el ejemplo.

    Un abrazo Peich!!

    • La decepción en mayor o menor medida nos afecta a todos. Es un sentimiento muy traicionero, porque aunque parezca raro está en nuestra mano sufrirlo en mayor o medida, nivelando las expectativas. Supongo que los más capacitados para dar, el algún recóndito rincón de su corazón esperan recibir en la misma medida, y cuando eso no ocurre (y suele ser lo habitual) resulta frustrante y doloroso.
      También me preocupa y mucho ser “decepción-generante”. No me gusta hacer daño a la gente aunque eso sea inevitable.
      Gracias por venir.
      Abrazo.

  2. La decepción es como ese traje de nochevieja que nunca más vuelves a ponerte… Cuando lo ves ahí muerto de asco en el armario dices “pero cómo pude ponerme esto?”… y sonríes, porque ahora tienes otros vestidos, que igual no son ni más bonitos ni mejores, pero que te hacen feliz y que te los pondrías una nochevieja tras otra. Renovar el armario es muy liberador siempre. Gracias, tesoro.

    • Así es mi niña, asi es… Creo que la decepción es como la angostura: sin ella un buen cóctel no sabe igual.
      Mil besos

  3. Inmensa en tus palabras. La huella de la decepción es la desconfianza. Imborrable. Un fuerte abrazo

  4. Tu no decepcionas escribiendo. Solo tal vez alguna decepción producimos todas y todos; pero es lógico porque también depende de las expectativas con las que están a nuestro lado… La decepción es bidireccional, tiene dos espacios desde los que mirar. ¿no?
    Muxus mogollón tocaya.

  5. Hola Tocaya.
    Toda la razón: de hecho a mi decepcionar a gente que me importa me preocupa mucho.
    Debemos aprender a gestionar la decepción que nos infieren y a evitar la inferida.
    Coindido.

    Un beso, linda!

  6. siempre acaba saliendo el sol…y nos sorprende…en fin parece que has rebuscado en mi coranzoncito, que anda aprendiendo. como siempre besotes, abrazotes, y muches gracies!!!

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