Y yo más…

Y yo másHoy, en pleno delirio migrañoso, pensaba en la necesidad enfermiza que tienen algunas personas de llamar la atención. Ser el centro del universo es su prioridad, a toda costa. Caiga quien caiga. Entonar el “yo, me, mi,conmigo” como un mantra.  Lo más asombroso es que no entran el liza por ser  los más altos, los más guapos, o los más inteligentes, no. Lo que me inquieta es que necesitan ser los primeros en la desgracia.

Estas personas siempre están peor que tú. Da igual que seas un enfermo terminal, que estés a punto de perderlo todo, que tu familia haya muerto en un holocausto caníbal, o que la mafia rusa quiera acabar contigo. Indefectiblemente, ellos lo van a pasar peor que tú. Su “y yo más” se entona desde una desgracia absurda, que roza el patetismo.

Se disfrazan de súper amigos. Próximos, y atentos, hasta divertidos si desconocen que te ronda un problema. Rara vez preguntan cómo te encuentras, pero si lo hacen y descubren que tu desgracia es lo suficientemente contundente como para robarles protagonismo, como para que su continuo penar quede reducido a un mero inconveniente pasajero, maquinan, traman, inventan, engordan problemas pueriles, los hacen crecer y te los tiran a la cara, sacando pecho, poniendo brazos en jarras y diciendo: “toma, supera eso!”. Normalmente “eso” suele ser fácilmente superable, pero eso no importa. Ellos tiran de tu manga, dando saltitos a tu alrededor, exhibiendo su catálogo de desgracias, a cual más ridícula, para que te des cuenta que son ellos y no tú los que verdaderamente sufren.

Realmente no te han escuchado, pero hay complejos mecanismos en sus atormentados cerebros que detectan las palabras clave que disparan sus alarmas, y mientras miran atentamente, o guardan un respetuoso silencio, están haciendo un repaso de sus últimos fracasos (me quedé sin pan, no he encontrado zapatos de mi número, se me ha roto el tarro de los fideos) para ver cúal puede ser el más adaptable a la situación. Su inseguridad, su falta de amor propio les lleva por el camino fácil: “voy a darte pena, porque tú lo estás pasando mal y la gente te hace caso. Y yo también quiero que me hagan caso”.

Asumo y entiendo como necesario que todos esperemos que nos contemplen y que nos consientan de vez en cuando. Que es bueno alimentar el ego (con mesura) porque nos tenemos que querer, pero siempre he defendido que es mejor que lo hagan en base a nuestros éxitos o nuestras alegrías, que por culpa de nuestros fracasos o nuestras desgracias. Es mejor provocar felicidad, incluso envidia, que lástima. Es preferible que digan “mira, por ahí va esa hija de puta”, a escuchar un “mírala, pobrecilla”.

Vivir es complejo. De un tiempo a esta parte, mucha gente vive en una gymkana perpetua, por eso me parece ridículo,incluso insultante que haya gente que necesite inventar o agrandar problemas para llamar la atención. Es una falta de respeto a la gente que sufre realmente. Porque esas personas tratan de poner algo de luz en su vida. No es humano que venga alguien tratando de apagarla con su desgracia de pacotilla.

No les entiendo. Nunca les he entendido… Antes encendían mi ira. Ahora me debato entre la carcajada y la indiferencia. Su mayor desgracia es ser como son. Y eso, ellos, no lo saben.

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11 pensamientos en “Y yo más…

  1. En los oscuros años de la posguerra un niño lloraba desconsoladamente sentado en un poyete, dos hombres de mediana edad acudieron a los llantos. Uno, el más lanzado, le preguntó:
    —¿Qué te pasa zagal?
    —Que se me ha muerto mi madre esta mañana, señor.
    —Hay que ver que día tan malo, pues no he perdido yo esta mañana temprano la petaca, si supieras el berrinche que tengo.
    Y así son esos seres, mucho peor que una nube de piedra, dónde va a parar…

  2. Mi costillo y yo, siempre decimos que ese tipo de gente son los “todomás”. El Todomasismo es una puñetera epidemia, eso y el yoismo, que van de la mano. Besitos.

    • Esa gente tiene un problema, y no tiene cerebro para solucionarlo.
      Coincido con los señores de MariOki

      Besos, mi reina

  3. Realidad pura y dura, y desgraciadamente estoy de acuerdo en que cada vez son más…
    Y cuando no son amigos, sino también familiares…., ya es cataclismo universal!!!!

  4. No hay nada mas patético que el lloriqueo crónico del que pretende conseguir atención a través de la pena. Regodeandose en su pasado, negado a pasar página para continuar captando la atención de todo el que le rodea. Nadie sufre mas que ellos, nadie lo pasa peor, nadie ha tenido un pasado tan tormentoso… Venga ya! Yo todavía estoy en la fase de “no superación”. Espero llegar pronto a la carcajada e indiferencia.

    Saludos!

    M

    • Cierto. A mi personalmente esa gente me saca mucho de quicio… Dar pena es patetico.
      Un beso Marie, y muchas gracias!

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