De otras primaveras (II)

La movilización continuó y con ella, las cargas en el campus (y lo que no era el Campus) durante algunas semanas más.

Recuerdo una visita a la embajada de Italia. Allí la carrera mantenía una duración de 5 años, y una de nuestras “perversas” movilizaciones consistió en ir a pedir asilo político simbólico al Embajador italiano, que nos recibió encantado. Se interesó por nuestra situación y mantuvo una charla de 20 minutos con nosotros.

Aquel día, como siempre, llegamos como los de Fuenteovejuna, con nuestros permisos a la puerta de la embajada, y mientras los representantes entramos, el resto de “la delegación” esperaba abajo. Pacíficamente. Los nuestros. Y este matiz es importante y luego explicaré por qué.

de otras primaverasA la salida, mis dos compañeros y yo, nos encontramos con la Tercera Guerra Mundial por la calles Lagasca y Juan Bravo. Nuestros amigos los antidisturbios estaban haciendo uso de la porra reglamentaria sin miramientos. Ancianas, niños, adultos y proyectos de biológo estaban cobrando y no precisamente la paga extra. Indiscriminadamente. Ojalá pudiera pintaros aquí la imagen que se grabó para siempre en mi retina, cuando vi a un antidisturbio dando porrazos a una abuela, que paseaba con su nieto, por los bulevares de Juan Bravo.  Fue imposible reorganizarse y tocó salir de allí, como buenamente se pudo. Otra vez marcados, doloridos, orgullosos, pero desconcertados.

Es importante señalar que estábamos organizados. Mejor dicho, coordinados. Teníamos asambleas diarias (a las que empezaron a asistir dos polícias de “incógnito” para saber de nuestros pasos. Decanato nos facilitó las lista completa de matriculados, gracias  a la que se hizo un carnet para entrar en las asambleas que, evidentemente, ellos nunca tuvieron. Verles fuera de las aulas, con sus chupas de cuero y sus bigotones… Resultaban hasta entrañables) Como decía, convocábamos asambleas diarias para decidir cuáles iban a ser nuestros pasos y se votaba democráticamente. Constituímos un equipo de seguridad, integrado por compañeros, que controlaba a nuestra gente en la movilizaciones para que no hubiera reventones, y aun así, la mayor parte de las veces había problemas. Serios.

Durante todo lo que duró la huelga, donamos sangre en masa, enterramos la carrera frente al Ministerio, hubo compañeros que se colgaron de la fachada de la facultad y otros desde el viaducto. Hubo alumnos en huelga de hambre, y profesores y equipo decanal colaboraron activamente con nosotros, con artículos en prensa, entrevistas en radio… Ni quemamos contenedores, ni rompimos mobiliario urbano. Nosotros no. Pero siempre, tras manifestaciones o movilizaciones más multitudinarias, acabábamos en medio de una guerra de guerrillas y recibiendo palos. O apunto de recibirlos. Y por qué? Muy simple. Y vaya por delante que ésto es mi opinión personal, fundamentada en una experiencia mía. Lo he vivido, y lo he sentido así, como os lo cuento, con las trabas que me pone el paso de los años y mi memoria.

Sostengo que cualquier movilización estudiantil (¿cualquier movilización?), CUALQUIERA, es manipulada. Por el gobierno en un sentido y por la oposición en otro, con los medios de lo que dispongan. Somos utilizados como muñecos de pim-pam-pum. Las cargas policiales generan alarma social, noticia y crispan. Dan notoriedad al gobierno y argumentos a la oposición. Entran en un bucle de autocomplacencia gubernamental Vs. reproche de la oposición y la reivindicación deja de ser importante, para ser un medio. Punto. Unos pueden decir “podemos controlarles”, otros pueden contestar “se os va de las manos” Solucionar el problema deja de ser prioritario. Ya tienen el escenario “óptimo”.

Cualquier movilización estudiantil, para ser manipulada también debe ser reventada. Las nuestras lo fueron, sistemáticamente, por jóvenes que no eran de los nuestros. Y eso os lo aseguro. Jóvenes que salían de la nada, pertenecientes a grupos radicales de ultra izquierda y de ultra derecha. Gritaban nuestras consignas, llevaban nuestras pancartas y también provocaban la carga policial. Sospecho que estos elementos venían (y vienen) empujados desde arriba. Intuición? Conspiranoia?

Y los sindicatos, aparecieron, también al final, junto con IU (y no, no es Iñaki Urdangarín) para politizar, incordiar y ver qué podían sacar de todo esto. Y ahí fue cuando me empecé a desencantar con lo que hasta entonces había sido mi lucha, cuando me di cuenta de que los ideales son no son lo mismo para todos, que muchos se los guardan en el bolsillo, los esconden para llegar donde quieren. En este punto, cuando estaba todo casi conseguido (y se consiguió) me volví una descreída, cumplí mis 20 años de golpe, y decidí no volver a salir a la calle por una causa que me habían ensuciado, porque no quería que ni los unos, ni los otros, ni los de más allá, me manipularan. Fue cuando empecé a aborrecer lo que algunos dan en llamar política y no lo es. Y cuando decidí que yo era yo, que iba a pensar por mí misma, y que iba a seguir siéndolo y haciéndolo el resto de mi vida.

Aun así, si volviera a nacer viviría con la misma intensidad todos y cada uno de esos días, volvería a manifestarme, a correr delante de la policía, a luchar por lo que creo justo. Sin duda alguna. Me siento orgullosa de lo que hice, de luchar por algo que era justo. De no venderme. Empecé a ser la que soy.

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8 pensamientos en “De otras primaveras (II)

  1. Bufff, me siento viejo al rememorar esos momentos…parece que han pasado mil años, pero es verdad, recuerdo con cariño el entierro de la carrera frente al ministerio, así como las Asambleas y a los “secretas” que eran conocidos por todos. Pero opino igual, que cualquier movilización acaba siendo manipulada por partidos, sindicatos, grupos de interés u otros. La nuestra fue en sus comienzos una protesta limpia, sin izquierdas ni derechas, sin matices, sólo salvaguardando nuestra carrera, nuestro futuro…y exacto, acabó siendo algo que era fácil manipular: unos cuantos pipiolos quejándose de su futuro, pero haciendo mucho ruido, con movilizaciones al menos originales, eso interesa, verdad? Me recuerda mucho al espíritu de las primeras movilizaciones de indignados en Sol, donde veías a gente de todo tipo, dispuesta a cambiar el mundo, y un mes más tarde ya estaba yo creo que bastante politizado, utilizado y manipulado. Pero es imposible impedirlo….besotes

    • Así fue. Recuerdo el nombre y apellidos y por supuesto la cara de aquél al que le dije: si llegan ellos (IU y sindicatos) me voy yo. Esta no es su guerra… Y trató de convencerme de la conveniencia de su participación.
      Me sentí estafada. Y por eso lo dejé.
      Pero es una buena lección de vida, y creo que aprendimos mucho y nos hicimos mayores. La universidad pasó por nosotros.
      Es algo de lo que sentirse orgullosos, sin duda

      Un beso enorme, Nacho

  2. Estas cosas ya las sospechaba yo, pero nadie me lo había contado así, sobre todo que lo viviera en propia persona.

    Como siempre es un placer leerte.

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