No eres tú: es él.

Violencia de género: aún existe, en el SXXI, y muchas mujeres, desgraciadamente, ya no pueden contarlo.

Mujeres que sufren violencia por el simple hecho de serlo, mujeres que comparten su vida con el hombre equivocado, con el hombre que no admite que ella sea igual a él. Mujeres que duermen, besan, cuidan, defienden a aquél que la humilla, la insulta, la pega.

Mujeres que viven ocultando una realidad devastadora y aterradora, que se disfrazan con la sonrisa para salir a la calle, y que en casa se visten con el miedo. Mujeres que agachan la cabeza, con la mirada huidiza. Que creen, que están convencidas de que el insulto, el desprecio, o el golpe lo merecen, porque “han hecho algo mal”, y que dan vueltas en su cabeza para inventar el motivo que justifica el maltrato, porque “él me quiere y se preocupa por mí… lo está haciendo por mi bien“. Ellas “saben” que no son suficiente para ellos, que sin ellos sus vidas no tienen sentido: “qué va a ser de mi si tú te vas? No me dejes, por favor, te lo suplico!“. Ellas no saben que no le quieren, ellas ignoran que dependen emocionalmente de él. Pero prefieren llamarlo amor. Así duele menos.

Mujeres a las que el tintineo de las llaves en la cerradura le produce un terror inexplicable, mientras esperan, sentadas en el borde de un sofá, retorciendo las manos, y necesitan buscar ocupación mientras oyen cómo la llave gira, sabiendo que tienen segundos para encontrar el modo de satisfacer al hombre que las quiere. Y que esperan “acertar” y que, esta vez,  los pasos que se cada vez suenan más cerca de ellas, los que anuncian la llegada del amor de su vida, no traigan, esta vez,  el siguiente golpe, la siguiente humillación.

Mujeres que viven con el miedo, con la angustia, con una ansiedad de una magnitud tal, que solo puede imaginarse si se sufre. Con un sentimiento permanente de culpa con un “no quiero hacerlo mallo estaré haciendo mal?” zumbando continuamente en los oídos. Esperan un abrazo y reciben desprecio. Que necesitan amor, y reciben dolor.

Un grito, un insulto, una mano levantada. Ahí empieza todo. Hay que aprender a distinguir las señales, hay que pararlas. Cada aviso ignorado (“no se ha dado cuenta”,  “pobre, seguro que ha tenido un mal día”, “se que lo ha hecho sin querer”, “realmente yo le provoqué”) es un paso hacia el abismo, es ceder terreno al agresor, que estrecha el cerco. Es ir despareciendo como TU MISMA, para transformarte en SU PROPIEDAD.

600 millones de mujeres viven en países donde la violencia contra ellas no es delito. En España, 54 mujeres han perdido la vida a manos del “hombre que las quiere” en lo que va de año. Burkas, matrimonios forzados (recordemos que en muchos casos hablamos de niñas), ablaciones del clítoris. Eso tambien es violencia de género.

La violencia sexista es un atavismo que puede erradicarse; el maltratador ha recibido la educación incorrecta (y la lo comenté en otro post) o ha vivido situación de maltrato. Que el hombre se implique en esta lucha es fundamental para acabar con ello, y afortunadamente el hombre se implica, y cada vez más. Todos, hombres y mujeres, podemos y debemos contribuir a erradicar esta lacra social. Una palabra de apoyo, un gesto cómplice, una mano tendida.

No miremos hacia otro lado.

No estáis solas. Denunciad

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6 pensamientos en “No eres tú: es él.

  1. Sé de una persona, que estaba siendo humillada por su novio hasta el punto de que de vacaciones con otra pareja y comiendo , ella se comia las lagrimas que le caian al plato, a los pocos dias , la violó, y tambien lloraba, y él le decía que la quería , y el amor de ella hacia él era adictivo, por eso no podía denunciar nada , porque a pesar de todo lo que le hiciera , ella le amaba. Esto puede parecer una historia sacada de un libro, pero es real , yo la sufrí, y acabo cuando me dejó, tirada , sin autoestima , sin dignidad, y sintiendo que valia menos que una rata, hubiese querido morir, pero no tuve valor, fui cobarde.

    • Eres muy valiente por contarlo aqui. Muy valiente
      Estoy estremecida pensando en como lo debiste pasar. Solo deseo que ya no compartas tu vida con él
      No estás sola. Estoy (estamos) contigo

      Mi respeto, mi admiración, y un beso enorme

  2. Un fuerte abrazo para Itxaso, y otro para ti. Un mundo de ciudadanos libres e iguales sin distinción de sexo, color, tamaño o forma, por favor. Lo necesitamos

  3. Es muy duro denunciar, si no hay un verdadero apoyo para la denunciante, tanto psicológico como de integridad personal y otros muchos aspectos. Así que es fundamental el que todos nos impliquemos.
    Un abrazo para Itxaso, ánimo que vales mucho.
    Cris

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