Y siempre seremos dos…

Dos Españas. No tenemos cura ni remedio. Cualquier hecho de relativa magnitud (y el abandono de las armas, que no disolución de ETA, tiene una magnitud histórica sin precedentes) marca la diferencia. La brecha que se abrió hace 75 años, en 1936, con el inicio de la guerra civil española, la herida que aún no ha cicatrizado, que supura y que duele. Eso nos está destrozando.  Y de todo y para todo tenemos siempre dos versiones enfrentadas.

ETA ha sido un episodio oscuro y deleznable en la historia de España. Ha sido terror en estado puro. Muerte disfrazada de “causa justa”. Sangre derramada en aras de una independencia que puedo aprobar o no, pero que no legitima bajo ningún concepto la “lucha armada” unilateral. 829 muertos, el último atentado hace dos años, en el que murieron dos Guardias Civiles, y el más sanguinario en 1987, en Hipercor en Barcelona, que arrojó un balance de 21 muertos y 45 heridos. Además, 70 secuestros, y a lo largo y ancho de toda su negra historia, extorsiones y treguas de mentira. Sólo escribirlo me produce desazón, me ahoga.

Ayer fue un día agridulce, es cierto. La alegría que supone la entrega de las armas por parte de la banda terrorista, frente  a la amargura de las víctimas que no han oído una disculpa, que no han recibido compensación (emocional) alguna. Nosotros recuperamos hoy la paz, y ellos no recuperarán lo perdido. NUNCA. Yo misma, al saber la noticia, dirigí mis pensamientos de forma inmediata, y sin saber muy bien por qué, hacia el secuestro y asesinato de Miguel Angel Blanco Garrido, para mi lo más ruin, bajo, sucio y despreciable que ha perpetrado esta banda de mafiosos.

Pero me obligo a mi misma a mirar hacia delante. Me obligo a no vivir de los restos amargos de hace 75 años, ni de hace 50. No podemos, ni atribuirnos méritos democráticos por un lado, ni afirmar que un partido político consigue votos manchados de sangre por el otro. Porque ambas cosas insultan a los españoles, y porque parece que los mismos que esgrimen esos argumentos olvidan que otra dictadura llegó a este país tras una baño de sangre, POR AMBAS PARTES, y ni siquiera hubo votos que la respaldaran (y para mí, los votos no hubiera legitimado una dictadura, del mismo modo que no legitiman a ETA, ni su terror) Se sigue haciendo uso partidista del terrorismo, o de su desaparición. Se sigue jugando con las víctimas a conveniencia, seguimos siendo dos. Siempre dos Españas enfrentadas por cualquier causa.

Me gustaría que ETA hubiera pagado por sus crimenes de forma justa y democrática (y esto último me cuesta escribirlo, creedme. Son asesinos, y no sé tener miramientos con esa escoria humana), y me hubiera gustado que por una vez, solo una, ayer, España, se hubiera unido, y hubiera alzado la voz por una causa, una buena causa, y que la hubiera hecho común. Sin importar colores ni ideologías. Que ETA dejara de matar lo deseábamos todos.

Creo que el día que nos demos cuenta de que no somos dos, que seamos conscientes de que la pluralidad enriquece y de que lo pasado, pasado está, empezaremos a funcionar mejor. Estoy harta de las dos Españas,  harta de una democracia de mentira, estoy harta de que no seamos capaces de mirar hacia delante.

Solo hay una cosa que me inquieta. La pregunta de mi hijo hace unos 10 minutos, mientras escribía este post y hablaba con él: “Mamá, vale que ya no está ETA, pero ahora… cómo se van a llamar?”

Continuará?

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6 pensamientos en “Y siempre seremos dos…

  1. El mayor error de un pueblo es repetir su historia…y este nuestro país todavía le queda mucho camino por andar desde la ignorancia de la mayoría, la arrogancia de algunos…en fin aquí estamos perdiendo todos,¿¿¿ por qué no somos capaces de elegir a unos políticos que sepan representarnos a TODOS, a este país por encima de unas siglas???
    ¿Por qué ayer no fueron capaces de estar UNIDOS por respeto a España?
    Hay que pensar en positivo y que este anuncio sea una VERDAD ABSOLUTA…no un entretenimiento de politiquillos y bárbaros.

    • Eso me pregunto yo Belén, eso mismo me pregunto yo. No avanzamos, y lo triste es que parece no importarnos en absoluto.
      Nos vamos a dar una bofetada histórica si nadie lo remedia. Y no tiene visos de solucionarse

  2. No es fácil reconstruir nada después de tantos y tantos años de dolor. Y por más que lo reconstruyamos, la base estará pegada, pero no intacta. Siempre habrá grietas. Lo único que espero es que sean cada vez más pequeñitas…

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