Érase una vez…

Érase una vez una niña, que creció y se hizo mujer, pero solo por fuera. La niña-mujer, como casi todas, se enamoró de un hombre que le dio dos hijos maravillosos, aunque ella, entonces, no sabía que se trataba de la persona equivocada.

Ella vivía en su mundo de rosas, que como todas las rosas del mundo, tienen espinas, pero eran pequeñitas. No dolían mucho cuando se clavaban, y las heridas que le causaban cicatrizaban pronto y bien. Pero de repente, un buen día, las espinas de una de las rosas de la niña-mujer, empezaron a hacerse más grandes, fuertes y duras, y esa rosa comenzó a marchitarse. Perdía los pétalos. Primero, lentamente. Después, incluso la más suave brisa iba desnudando la flor. La niña-mujer decidió cortar la rosa, ya seca y con enormes espinas, amenazantes y peligrosas, que habían borrado su sonrisa y la habían sumido en la angustia y la desesperación. Pero la precipitación, y el miedo que la rosa muerta y fea le causaban, hicieron que, al deshacerse de ella, quedara una espina clavada en el alma. Eso lo supo después.

El tiempo pasó. El sol volvía a salir, brillando con más fuerza unos días, con menos otros. Los dos hijos de la niña-mujer le devolvieron la vida. De hecho, nació otra rosa y un príncipe azul llegó a su vida. Sonreía otra vez, volvía a tener ese brillo en sus ojos. Se había olvidado por completo de la rosa muerta… Y de la espina que aún parasitaba su alma, silenciosa y sin descanso. Y ese fue su error.

De repente, esa espina mala y traicionera, esa que estaba escondida, la que se alimentaba de su alegría, decidió crecer. Tomó posesión de su alma y de su vida, y volvió a hacer daño. La niña-mujer se vió sola, y la única mano que la ayudaba a levantarse era la de su príncipe. Las otras, las que aparecieron cuando la rosa mala y fea  se fue, se convirtieron en garras, y apretaban con fuerza su cuello, no dejando respirar a la niña-mujer, que estaba muy asustada. La espina se había hecho muy grande… Y un día reventó, llenándolo todo de podredumbre, negra, horrible y maloliente.

Su sonrisa solo existe ya para su príncipe y sus niños, pero está desdibujada y fea. La niña-mujer llora más que ríe, y empieza a pensar en que quizás, la manzana envenenada, esa que puede hacerle dormir 100 años, para despertar cuando todo haya pasado, sea la única solución. La desesperación vuelve a gobernar su vida.

Ahora, la niña-mujer necesita tiempo y no lo tiene. Está perdida y dolorida. Su príncipe y sus niños le dan aire… pero ella sabe que necesita algo más. Y también sabe que, si no lo consigue, lo perderá todo.

La niña-mujer no quiere ser cobarde… Pero tiene mucho miedo.

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25 pensamientos en “Érase una vez…

  1. HAY QUE SER MUY VALIENTE
    Hay que ser muy valiente para vivir con miedo.
    Contra lo que se cree comunmente,
    no es siempre el miedo asunto de cobardes.
    Para vivir muerto de miedo,
    hace falta, en efecto, muchisimos valor.

    Angel González

  2. Eres más hermosa y fuerte que cualquiera de las rosas que la niña que te habla haya podido ver jamás. Con dos soles preciosos que iluminan de sonrisas (y de desesperación) tus mañanas y que un día serán la razón que te recordará por qué viviste, el por qué respiras.
    No olvides que para algunos eres una pilar importante en sus vidas y como tal recibirás el apoyo necesario cada día, cada hora…
    La niña que te habla hizo un viaje para abrazar a esa niña-mujer, me devolviste una sonrisa y yo intenté dejarla contigo a modo de fianza.
    No la pierdas, mi rubia..

    Te quieren, desde lejos, mucho ^^

  3. Yo creo que la niña es más inteligente de lo que ella cree, ya que conoce y reconoce todos esos buenos y no tan buenos sentimientos por los que ha pasado. Lo que ella no ve es que ha dado un ENORME paso al definir que es lo que le pasa, esto es el principio del fin. Si hay algo que sobra en esta vida es tiempo, lo unico que hace falta es cabeza para saber organizarse. Considero que la niña puede empezar cada día con un “desdibujo” menos en esa hermosa sonrisa, simplemente es cosa de ver de hombros para arriba y no bajar la cabeza ante ninguna piedrita que se le ponga en el camino, saltarla cantando es la mejor opción y no por los niños de la niña, sino por la niña en sí. La vida se va como la arena entre los dedos y si la niña se quiere quedar ahí mirando su desdibujada sonrisa y oliendo malos ambientes se volverá a ver como aquella rosa marchita y nunca será felíz, y ese sería el típico final de cuento amargo, la niña tiene derecho a hacer su final felíz. ¡¡Venga niña, lo tienes en las manos, comienza a escribirlo!!
    Un abrazo,
    AnaenEuropa

  4. Peeeich… Por el relato deduzco que la niña-mujer ha dado un gran paso hacia delante. Sabe lo que le pasa y eso es muuy importante, conseguirá superar todos los obstáculos que se presenten en el camino. Sus hijos y su príncipe están con ella y la niña es fuerte y con recursos, ese miedo que asoma es tan solo un aviso de alerta.
    Un beso rubia, sigue adelante sé feliz
    Graica (Gracia_SR)

    • Y si el miedo no existiera iríamos irremisiblemente camino de la destrucción. Se pasa mal, pero es parte de instinto de conservación.
      Iremos hacia delante
      Un beso

  5. La espina será un conflicto No resuelto? Tendrá Nombre y Apellidos?…….

    Enfrenta tus miedos. Plántales cara. Ponte de manos como los caballos, muéstrate en toda tu estatura y enseña tu fuerza.

    Podrás con todo porque lo tienes TODO.

  6. Yo tengo unas tijeras de podar rosales, que dejan los jardines limpitos de rosas muertas o de pétalo de vuelo fácil, y sólo permanecen las boni-tas, como tu. Y a las rosas bonitas, las riego, las abono las echo de comé y las rocío con spray cuando el sol pretende dañar su suave textura. Tambien tu… ya te podía haber dado por los ancalnardos!

    • Ay, mi jardinero fiel…
      Las rosas son más bonitas, y más difíciles que los anacardos. Y por lo que se ve, no me gustan las cosas sencillitas
      Un beso, chico guapo

  7. Como siempre te digo “el sol siempre vuelve a salir”…y añado que volverás a verlo brillar como nadie lo puede hacer y no sólo el sol sino todas las estrellas.
    No te olvides de que eres una VALIENTE, una mujer FUERTE, BUENA MADRE, BUENA AMIGA…vaya que como persona vales muchííísimo y no te estoy haciendo la pelota.
    Te prometo que el tiempo pone a cada uno en su sitio, todo llega.
    Disfruta de tu príncipe azul y de tus güajes, no lo dudes.
    Un besoteee

  8. Ay, Belén, Belén…
    Es cuestion de tiempo y de actitud, y la voy a cambiar de forma radical. Voy a echarle (aun más) redaños…
    Un beso, bonita

  9. Acabo de pasarme por aqui, y no podia sino enviarte un abrazote.
    Eres una mujer muy valiente, no importa el miedo, no es sino un mecanismo de selfdefense.
    Un beso enorme.

  10. La niña mujer se pertenece, y por eso podrá estructurarse y ser ella misma. El dolor pasará y logrará darle sentido y orden al mundo de las personas.Además la niña mujer no está sola, está el príncipe, y los niños. Están las bellas, y las bonitas, los abrazos, los besos y las emociones y hay jardineros, y soplos de aire fresco, y poetas… aunque en su vida quede alguna espina, pero está en fase terminal.

    Un soplo de aliento con la fuerza de plumas de ángeles y la magia de las hadas

  11. Mariangelés, si conozco a alguien que nunca se ha rendido eres tú, así que palante, que siempre lo has hecho, a pesar de que nunca ha sido fácil. Para tus amigos lo difícil es mantenerse neutrales, cuando hemos sido parte de la vida de ambos y vosotros de la nuestra. Pero nuestra parte no es juzgar, sino dar apoyo, y aunque me culpo de no estar más cerca (la falta de tiempo siempre nos come), sabes que si me necesitas estaré ahí. La vida da muchas vueltas y a tí sólo te queda la vuelta buena. Besazos y ánimo para la mejor amiga de sus amigos….

  12. “Coged las rosas mientras podais,porque un dia seremos pasto de los gusanos”.Aunque las espinas duelan,son necesarias a veces pero no son ellas las que no nos dejan avanzar,es el miedo al futuro,nos anticipamos al sufrimiento y le construimos una salita de espera para que sea el siguiente en pasar.Yo en esta vida he aprendido que uno atrae lo que imagina y que el primer paso para todo es no dar forma mental a nuestros miedos, porque así los estamos invocando.Es una fuerza superior de nuestra conciencia y debemos desterrar cualquier pensamiento negativo;así lo difuminamos y evitamos las trágicas consecuencias de un anticipo de lo potencialmente posible,de aquello que atenaza nuestro sosiego.Un besazo.

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