Nada es para siempre (III)

Habían pasado meses desde aquel portazo. Del portazo que supuso la liberación para uno y que alimentó el rencor del otro, del portazo que dió luz, y que sumió en las tinieblas del rencor y la venganza.

Mientras una parte rehacía su vida, brillaba, y recuperaba la sonrisa, libre de cargas, la otra maquinó su venganza. El “te vas a arrepentir de ésto“,  fue el mantra que repitió hasta la saciedad hasta que decidió cómo, cuándo y dónde…

Rondaba su casa, siempre en la noche. La luz y la música que escapaban a través de las ventanas, nutrían su rabia. Pero esperó, con paciencia infinita, un día y otro. Semanas, meses… Mientras, observaba. Su forma de caminar, otra vez firme y alegre, su forma de vestir, sus ojos, la vitalidad que desprendían todos sus movimientos. La vida nueva que había surgido tras el abandono, y que no era posible, de ninguna manera, si no era a su lado.

Las primeras semanas fueron duras, pero pasaron rápido. Pronto descargó su corazón y su cabeza del miedo, y de la sensación de no existir que le habían acompañado durante aquellos años. Aparcó su dolor y dibujó una vida nueva, limpia, suya. Ya no pertenecía a nadie. Salía y entraba a su antojo, pensaba con libertad y de la misma manera, se lo hacía saber a quienes le rodeaban. Sin censuras de vuelta, sin miradas de reproche. Todo era casi perfecto, y la amargura y la oscuridad pasaron a ser un recuerdo lejano y borroso.

Verano. Había llegado el momento. Silencio y oscuridad eran sus mejores aliados. La ventana abierta, le dejaba ver el salón que no le recordaba en absoluto al que decoró a su antojo, sin pedir opinión. Aquella tabla que nunca arregló y que le permitía con facilidad colar la mano y abrir la puerta del jardín… Llevaba todo el día de guardia, en un coche pequeño, que movía de sitio cada cierto tiempo para no despertar sospechas, y celebró, una y mil veces, que la alegría de su presa acabara con la precaución. No era difícil, estaba a punto de consumar su venganza, y eso le hacía sentir el poder más absoluto. Volvía a tener la situación bajo control.

Una noche calurosa, la ventana abierta, una ligera brisa y el perfume de las damas de noche. Respiró profundamente, llenando sus pulmones con ganas y pensó, de nuevo, que la vida merecía la pena. Volvió a su dormitorio, se deslizó bajo las sábanas y sonriendo, cerró los ojos. Solo los abriría una vez más.

Estaba dentro… A su izquierda la cocina. Entró. Abrió el cajón de los cuchillos y no pudo evitar una mueca de desagrado a ver que no guardaban el orden debido. En apenas un segundo, se transformó en una sonrisa fría, atroz. Y escogió.

Avanzó por el pasillo y se paró junto a la puerta del dormitorio: “Aquí estás“.  Se acercó a la cama y con suavidad rozó su hombro, esperando que sus ojos se abrieran. Cuando eso ocurrió, esperó el tiempo justo para que la víctima tuviera conocimiento de la identidad de su verdugo.

Sintió una mano, abrió los ojos… Y ahí estaba. “Es una pesadilla” pensó. La sorpresa se transformó en un pánico irracional en milésimas de segundo. Tomó conciencia de que era real. Quiso gritar, quiso escapar, pero no hubo tiempo. Dolor, frío, su sangre. La oscuridad… la nada.

No dudó. Bajó el brazo una y otra vez, clavando el cuchillo sin piedad, sin descanso, con la fuerza que el odio y el rencor habían alimentado todos estos meses. No le llevó mucho tiempo… Tiró el cuchillo sobre las sabanas llenas de sangre, contempló su obra, y sonriendo con soberbia, antes de abandonar esa casa, para no regresar nunca más, se acercó al cuerpo sin vida, y susurró, con la dulzura que nunca empleó durante su relación: “Te dije que te ibas a arrepentir”

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13 pensamientos en “Nada es para siempre (III)

  1. Madre mía…. eso fué lo que soñaste?. No me extraña que no pegaras ojo, mi niña.
    Tendrías que hablar con Alfredico o con LaGataCristi para arrancar con esto como preambulo de un estupendo guión.

    Yo tengo en mente narrar uno que tiró sacos de cal viva sobre unos pobres inocentes….

    • Siempre, siempre, siempre me haces reir!!
      Espero ansiosa tu post de cales vivas. Estoy segura de que triunfarás
      Un beso enorme, mi niño. Muchas gracias

  2. La venganza más cruel es el desprecio de toda venganza posible.
    No obstante, convendría poner barrotes virtuales en las ventanas del sueño.

  3. WOW! Qué tiempo tenía sin visitar este especial blog, que me fascina leer.
    Mientras leía, se me helaba la sangre…. y a medida que avanzaba en el relato decía; al menos la víctima no es María de los Angeles, pues de otro modo, quién está escribiendo por ella. (No hay que ser muy inteligente para pensar así en todo caso).

    Lo terrible de esta “ficticia historia”, es que tiene sabor, aroma y tragedia, de la vida real. Claro, fue quizá una pesadilla – espero que no producto de una experiencia personal de mi querida autora de este blog – pero si tan real, tan usual, que a pesar de ser sólo un sueño, me mantiene helado y conectado al terror, al miedo, a la vida llena de angustia de miles ( casi pongo millones) de mujeres, que por alguna extraña razón, inmerecida sin duda alguna – sufren a diario este terror.

    Siempre he sostenido que el mejor Regalo que Dios hizo al hombre, fue la mujer. El Universo que Dios creó – según los creyentes – es simplemente fuera de serie y maravilloso. Sin embargo, nada iguala a la mujer, nada es más maravilloso que la mujer y por eso, me duele hasta lo más profundo de mi alma, que hayan mujeres en este mundo, destinadas a sufrir tanto, de manos de los hombres, quienes desde su cruel egoísmo, no son capaces de ver la dulzura y la entrega infinita de la mujer hacia nosotros, en cualquiera de sus planos en el desenvolvimiento de sus vidas.

    Espero que algún día, los hombres seamos suficientemente inteligentes, para dar a la mujer el trato, el amor, la dedicación que se merecen sobradamente y así, juntos, de la mano, sin odios, sin crueldades, hacerlas partícipes – en esta vida – de las mismas maravillas que Dios nos puso a nuestra disposición. Cuando llegue ese día, el hombre será capaz de sentir la felicidad más exquisita e inimaginable.

    Desde Chile, con el alma apretada y angustiada, te saluda con inmenso afecto, Fernando Rodríguez Guzmán @FRodriguezG

    • Te echaba de menos…
      Parece que las cosas van cambiando, pero siempre he creido que el problema del maltrato se soluciona con una buena educación. Hay que romper la cadena en algún eslabón, y desgraciadamente los maltratadores, en la mayoría de los casos, siguen un patro de conducta adquirida, aprendida en su entorno. Cada vez hay más maltratadores que acaban siendo conscientes de que lo son, y que intentar cambiar. Pero no son la mayoría
      Algún día, ese día, llegara
      Un abrazo muy fuerte, Fernando

  4. Soy imparcial, te aseguro que si no me gustara te lo diría igual, jejeje. Hay veces que parezco un borde de lo directo que soy.
    En tu caso me encanta.

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