El poder de una sonrisa.

Buscando las musas, que hoy están rebeldes y las necesito más que nunca, he salido a la calle. Un pequeño paseo, para despejar la mente, ordenar ideas, y seguir. El día es frío, gris y húmedo, un día invernal. Aunque eso es aún lo esperable, lo normal… La primavera se resiste.

Abrigada, y sumida en mis pensamientos, hasta cruzar el umbral de la puerta y sentir el frío en la cara. Levanto la cabeza y miro al frente. Y qué me encuentro? Tristeza, oscuridad. Todo el mundo en una dolorosa armonía con el día. Angustia, y mucho, mirar a la gente por la calle… Caminan con prisa, la mirada ofuscada, opaca y clavada en el suelo, con un rictus permanente de amargura. Apagados.

Mi abuela, una mujer muy sabia, siempre me repetía “Nieta, se cazan más moscas con miel que con hiel” Qué gran verdad! Evidentemente vivimos malos tiempos, estamos sumidos en el caos más absoluto. Pero precisamente por eso, ahora, una sonrisa en el rostro, es necesaria . Plantarle cara a la adversidad sonriendo, es una forma de iluminar, de dar vida a los demás.  Todos, en mayor o menor medida, tenemos nuestra batalla particular, nuestros demonios, que se han instalado, poderosos, implacables, en nuestro día a día; se han reproducido, acosan y no nos dejan disfrutar con plenitud de lo que nos rodea.

Algo tan simple como ese gesto, acaba con la negatividad. Las sonrisas evaporan, aunque sea por un momento, la tristeza propia y ajena. Son un bien común, imprescindible. Hay que regalarlas, sin escatimar ni un poquito. Derrocharlas allá por donde camines. Sonrisas timidas o rotundas, grandes, pequeñas. Pero sonrisas a fin de cuentas. Levantando la mirada del suelo, con determinación, retando al día gris, frío, y sonriendo, también, con los ojos… Y es cuando los demonios se hacen más pequeños, parece incluso que desparecen, aunque sea por un instante. Pero es un instante glorioso, un momento triunfal. Hay que sonreir, reir,  brillar, y regalar esa luz a los demás. La sonrisa es terapéutica, genera emociones positivas, buen rollo, armonía, paz. Gesto positivo que genera pensamiento positivo… Segregas endorfinas, te sientes mejor.  René Descartes decía que “Es preferible una falsa alegría, que una tristeza real” Y yo opino lo mismo.

Sonreir no cuesta nada, enriquece a quien la recibe sin empobrecer a quien la regala. Un tesoro que debemos compartir.

Venga, a qué esperas? Sonríe!!

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18 pensamientos en “El poder de una sonrisa.

  1. Igual me ha pasado esta mañana, que ni siquiera sabía que llovía y allá que he bajado de casa para ir al despacho con mi bicicleta. Y sí, la gente estaba como el tiempo, gris. Pero yo salía con una sonrisota, la verdad, tenía ganas de empezar la semana feliz cual lombriz. Los buenos presentimientos tocaban a mi puerta y a mí siempre me gusta escucharlos. Al llegar al despacho, dos buenas noticias y claro, sonrisas, muchas sonrisas 🙂

    Gracias por el post, te envío una sonrisa de vuelta 😀

  2. Yo soy positivo y optimista, creo que por naturaleza y eso que me he llevado algún que otro revés. No es que luzca muchas sonrisas, pero tengo bastante mano izquierda y no hablo de política precisamente, pero una vez leída La Caja de Pandora intentaré sonreír un poco mas. Va por ti Mari 🙂

    • Gracias, Pablo.
      El optimismo y la mano izquierda son una buena combinación (sin consideraciones politicas ;))
      Un beso para ti 🙂

  3. Me gusta que la gente sea optimista por naturaleza, y si además pones buena cara a las personas con la que te encuentras cada día, les infundes algo de ese optimismo. Sonríe…¡es gratis!

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