Limones y limonada

De todo hay que aprender, de lo bueno y de lo malo. Y es mucho más productiva y aleccionadora una mala racha que una buena. Aunque más dolorosa, porque te rompe por dentro en pedacitos chiquitos y afilados, que se clavan por todas partes, y duelen.  Y el dolor siempre nubla la vista.

Estoy viviendo la peor racha de mi vida. Mire donde mire, aparece un problema cabroncete y “colorao”, con mucha mala baba, saludándome con cara de pícaro y levantando su manita, agitando los dedos para que le vea bien: “hola estoy aqui para incordiarte un ratito”.  Tirándome unos limones del tamaño de un melón, con muy buena puntería: directos al alma.

Hace tres semanas el mundo empezó a hundirse bajo mis pies; todo lo que tengo puede desaparecer. Todo. Después de unos días de absoluto caos y de desesperación, de dar palos de ciego y de angustia de esa que no te deja comer, ni dormir,  ni apenas pensar, opté por ponerme en movimiento, y plantar cara a los pequeños demonios… y a los grandes.

Si he de ser sincera, arrancar me ha costado. Superar el bloqueo, ver por dónde empiezas, diseñar toda una estrategia. Porque esto, señores, es una guerra contra el mal (Me siento un poco Obi Wan, luchando por no dejarme atrapar por el lado oscuro) y ponerla en práctica. No es fácil en absoluto. Es extremadamente complicado, de hecho.

He llorado hasta que se me han secado los ojos, y aún ahora tengo que hacer esfuerzos por seguir controlando las lágrimas. Me he angustiado, he sufrido una ansiedad devastadora… Pero no me siento sola. Palabras de ánimo, llamadas de teléfono, abrazos, besos y mentes claras, y muy generosas, me ha ayudado a desmenuzar, a priorizar y a ordenar.

Segundos en lo que deseaba (y aún deseo) morirme. Con la toalla en mi mano, apunto de estamparla contra el suelo por pura rabia, por pura frustración, con la desesperación pegando brincos en el corazón y el miedo, atroz, respirándome en el cogote… Pero igual que los cabroncetes “coloraos” me agitan la mano desde un lado y me instan a abandonar, muertos de la risa, creyendo que van a salirse con la suya, están los angelotes, rollizos y rubios (¿o lo dudabais?) que me pasan una mano por el alma, y me convencen de que yo puedo. Y creo que estoy pudiendo. Poco a poco, a pesar de amenazas que me desestabilizan, de ese punto oscuro que va a estar siempre en mi vida, acosando y tratando de minarme, de quitarme lo que más quiero, de hundirme hasta lo más profundo, con una piedra atada a mis pies. De echarme su porquería encima. Un día tras otro, sin descanso…

No es fácil, pero aqui estoy, exprimidor en mano, recogiendo los limones que me lanzan al alma  esos condenados, sacándoles el zumo, dejándoles secos. Y por supuesto, poniéndoles el azúcar que me estáis regalando. Estoy en el camino, que no es corto, ni fácil. De vez en cuando tropiezo, y la mayoría de las veces me empujan, pero la grandeza de las personas reside, precisamente, en la capacidad para ponerse en pie, sacudirse el polvo, curar la herida y tirar hacia delante. Y todos podemos y tenemos que hacerlo. Aunque desesperemos y creamos que va a ser imposible. Aunque estemos agotados, y como ahora, solo queramos sentarnos, derrotados y echarnos a llorar. Como un mantra, me repito una y otra vez “de todo se sale”. Sin descanso. Me lo tengo que creer.

Hay que levantarse y mirar al frente, echar un pie, y luego el otro. Moverse, andar. Aferrase a uno mismo, tirar de ganas, echarle redaños, y tomar siempre, siempre, las manos que se ofrecen a llevarte por el camino. Algunas te acompañan siempre, otras en los trechos más difíciles, otras son las que te ayudan a ponerte en pie.

Me estoy intentando recuperar a mi misma. Volver a  la que era hace 22 años. Ahora estoy sangrando. Terminaré llena de cicatrices, pero voy a lucirlas orgullosa. Simbolizan una vida currada, algo dura, que me ha llevado a donde estoy. Voy a levantar la cabeza, a mirar atrás, y voy a hacerle al pasado el corte de mangas más glorioso y sonoro que jamás se haya visto y escuchado… Después sacaré la limonada, le echaré un buen chorro de ron, brindaré por mi vida, por la nueva, la que surgirá de la ruina actual, y por el futuro, ese que está por llegar, y que quiero compartir con las personas especiales que ahora ocupan mi vida, y me voy a emborrachar de felicidad. Hasta el coma etílico. Solo espero y deseo que sea más pronto que tarde.

Salud! Va por ustedes…

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27 pensamientos en “Limones y limonada

  1. Impresionante relato de la lucha contra dificultades que a muchos nos parecerían casi insuperables. Un fuerte abrazo y mucho ánimo: hay mucha gente buena en este mundo: lo que tenemos que hacer es acercarnos y rodearnos por ellos/as y olvidarnos y dar las espaldas a los malos. Un beso, cuenta con nosotros para lo que necesites y esté en nuestra mano.

  2. Te lo dije. Te lo dije y te lo vuelvo a repetir. “Superviviente nata”. Si lo pone en tu bio, yo me lo creo, y tú deberías hacer lo propio.

    Un abrazo.

    • Efectivamente, me lo tengo que creer… y en esas estoy.
      Cuando me enfrente a mi BIO, fue lo primero que me salio, sin pensar. Por algo será
      Un abrazo de oso

  3. Hola, chica!

    Albano, del que hablo en mi blog (http://la-menagerie-intime.blogspot.com/2010/10/albano.html), me dijo una de las verdades más grandes que me han dicho nunca. Y me la dijo justo en el momento en que me acerqué a él para despedirme. En el justo momento en el que me comunicaban que salía de la cárcel.

    Me dijo, exactamente, esto: “Javier. Ni se te ocurra bajar la cabeza. Nunca. Has estado en la cárcel sin tener que estar aquí. Y por eso tienes que sentirte orgulloso. Porque la has pasado “a la grande”. Sin mayores problemas. Y lo has hecho así porque has sabido defenderte cuando debías. Porque te has ganado el respeto de todos nosotros. Eso no lo consiguen todos. Eso no lo consigue casi ninguno.”

    Pues eso mismo te digo yo a ti. No bajes la cabeza. Nunca. Ni siquiera porque lleves cicatrices que tarden en curar (si acaso llegan a hacerlo). Lúcelas con orgullo, con la cabeza bien alta y sabiendo que eres un ejemplo para muchas personas. Sobre todo para las que vivieron lo que tú y no han sido capaces de levantarse.

    Mucho ánimo. Y, de paso, mil besos 😉

    Javier

  4. Eres una luchadora valiente. Sé que vas a poder, no me cabe ninguna duda. Como tienes limones pa aburrir, espero que pronto me prepares un mojito y te lo tomes conmigo.

    Me encantaría leer que ya sales de los berenjenales en los que te meten. Me encantaría que me dijeras que todo empieza a salir bien y que el sol empieza a despuntar y llevarse las nubes.

    Mi preciosa rubia, no te rindas, porfi. Sigue siendo esa guerrera. Y sigue, sigue que todo tiene su recompensa.

    Un beso cargado de mimos y ánimos,
    l41r4

    PS.- Yo llevo la menta de los mojitos, que en mi barrio venden una de primera! 🙂

    • Te tomo la palabra. ya veremos dónde y cuándo… pero ese mojito hay que tomárselo.
      Y el sol siempre sale… lo que pasa es que a veces se queda detras de las nubes.

      Un abrazo enorme y largo, largo, largo…

  5. Mi mantra era y es “Tranquila,todo podría ser peor”Abrazos,confía en tus fuerzas,que no nos den la oportunidad de probar nuestros límites porque son increíbles.

  6. Hola

    Solo desearte mucho animo. Si puedo ayudar, aunque sea prestar un pañuelo, tan solo dilo.

    Un fuerte abrazo

    Pd: a por ellos que son pocos y cobardes

  7. Qué te digo que no sepas. Cuando nos veamos, en la primera ronda de mojitos, brindaremos por todo lo bueno que está por venir. Que tiene que venir.
    Voy picando hielo..

  8. vaya! no sabia que estabas pasando tan mala racha!
    Sólo decirte que mucho ánimo, te conozco poco, pero lo suficiente para saber que te pones el mundo por montera si hace falta, pero que no hay nada que te tumbe…NADA
    Muchos besos y mucho ánimo guapa
    Pilar

    • Bueno, todo acaba y todo empieza. Y espero que esta mala racha se termine pronto. Hay que afrontar la vida con una sonrisa, porque las penas ya las pone ella.
      Un beso enorme y muchas gracias

  9. Hola Peichita, acabo de leer Limones y Limonadas y tengo un nudo en la garganta es cómo si te hubieras metido en mi cerebro ó en mis entrañas y sacado cómo me siento en estos momentos yo en los últimos 4 meses también estoy viviendo la peor etapa de mi vida aunque hace 4 años pensaba que era lo peor no ahora me está tocando lo peor porque afecta a lo que más quiero en esta vida y es el sufrmento cómo madre, yo también tengo esos demonios y tengo que superarlos ya no por mí si no por mi hija.
    Tu Limones y Limonada refleja cómo me siento y seguramente tu problema y el mío serán diferentes pero cómo pueden compartirse los sentimientos y el sufrimiento
    Peichita gracias gracias gracias por este escrito aunque en estos momentos se me ha escapado unas lágrimas
    un abrazo
    Begoña Ramírez
    @Bego48

    • Siento muchísimo lo que leo Bego. Es sin duda el peor dolor al que nos podemos enfrentar, cuando los hijos sufren… creo que soy incapaz de hacerme a la idea de lo que tiene que estar sufriendo, pero si necesitas alguna vez un desahogo, silba, que por aqui ando
      Gracias a ti por leerlo, y gracias por compartir con todos nosotros

      Un bes enorme

  10. Muchas gracias guapa,
    pero se que estos malos momentos pasarán estamos trabajando en ello y mi hija que es una chica maravillosa y vale muchísimo volverá a sonreir y yo con ella y seguro que tu también superaras esta mala racha:si hay una razón para vivir hay que vivr la vida cómo venga y mientras hay vida todo se puede arreglar y todo tiene solución, todos los días sale el sol, ayer aquí estaba lloviendo y hoy hace un sol radiante y eso es la vida.
    un beso muy fuerte para tí también Y VAMOS A LUCHAR Y A VENCER!!!!!!!!!!!

  11. Me he conmovido al leerte, y he recordado que durante casi diez años viví en el infierno: perdí a mi mujer y a mis dos hijas en un accidente aéreo mientras yo sobreviví.
    El infierno físico de recuperación no fue nada comparado con el mental: sentimientos de culpa, duda, rabia, odio, autodestrucción entremezclados con recuerdos de algo que se disipaban con las drogas que me metían.

    Bueno…pero se sale. Y seguro que tú sales de esta también. Compartimos un tesoro que es el sentido del humor y el deseo de que, al menos, nuestros amigos pinten una sonrisa en su alma.
    Y qué coño!!! Nosotros también.
    A por esos diablos!!!!
    Y cuando sientas temor frente a alguien…imagínatelo comiendo espárragos con mahonesa..y cayéndole ésta en su corbata…Piensa: y ante un tío que no sabe comer voy a tener miedo? A POR EL!!!

    Un beso
    edoongham

    • Tengo que salir. Si tu has podido enfrentarte a esa horror, superarlo, y seguir sonriendo, yo tengo que lograrlo
      Tienes mi admiración, mi respeto.
      Un beso.

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